En ConMasFuturo enseñamos robótica a los niños y niñas desde que son muy pequeños y, para iniciarles, contamos con dos aliados de excepción: los robots Ollo y las abejas Bee-Bot. Con ellos, los niños van perdiendo el miedo a utilizar robots y empiezan a hacer sus pinitos en el mundo de la programación.

 

Robots Ollo

El kit de robótica Ollo permite a los niños diseñar y construir sus propios robots. Está especialmente indicado para mayores de ocho años, pues incluye piezas muy pequeñas que pueden ser peligrosas para niños menores. Gracias a Ollo despertamos el interés de los niños y niñas por la ciencia y la tecnología. Este robot funciona con pilas y tiene un motor para que pueda ir hacia delante y hacia atrás.

 

  • Ollo es creatividad: con las piezas que se incluyen en el kit de robótica, los niños y niñas pueden crear sus propios robots. Desde adorables perros a dinosaurios terroríficos.
  • Ollo es lógica: con el software RoboPlus pueden iniciarse en el mundo de la programación
  • Ollo es entretenimiento: diseñar, experimentar, jugar… con Ollo los niños se divierten, aprenden conceptos de programación y se concentran mejor al estar interesados en lo que les estás explicando.

 

Ollo

Bee- Bot

Y ahora pasamos a las grandes protagonistas de la programación infantil en ConMasFuturo, las abejas Bee-Bot. Estos robots están indicados para niños y niñas a partir de tres años y se pueden utilizar hasta la edad adulta. Tienen sonido, pero en determinados momentos se puede quitar.

 

Bee-Bot es adorable y no pica, junto con los robots Dash & Dot nos ayudan a enseñar programación a los más pequeños de la casa. Bee-Bot es un robot muy sencillo que se programa con los botones de las direcciones que tiene a su espalda. Una vez que hemos decidido el camino que va a tomar la abeja, pulsamos en Go y comenzará a andar. Se puede utilizar para enseñar a los niños y niñas a contar, reconocer circuitos, hacer laberintos… Además, cuenta con una app para iOS y Android con diferentes niveles de juegos.

 

Bee-Bot (FILEminimizer)

Por: Clara Castaño Ruiz