Cuando pensamos en el futuro nos imaginamos coches que conducen solos, casas automatizadas hasta el extremo, robots que hagan las tareas que consideramos tediosas y un sinfín de comodidades más que tanto la ciencia como el cine nos han metido en la mente. La mayoría de lo que he expuesto o está en  ”fase beta” o a punto de caramelo por lo que, ese futuro que imaginamos, está más cerca de lo que pensamos.

Además, cuando todo eso se haga realidad y cada uno tengamos un robot que nos friegue el suelo, deberá ir acompañado de personal de mantenimiento especializado, lo que generará un gran aumento en la empleabilidad de los profesionales tecnológicos.

Aunque cada aparato sea distinto todos van a tener una cosa en común, lo que les hará funcionar y obedecer nuestras indicaciones: la PROGRAMACIÓN.

Todos esos aparatos deberán ser programados para la ejecución de cierto tipo de actos:

Los coches deberán ser programados para no salirse de la carretera, para girar de una manera determinada dependiendo del tipo de curva, para saber el lugar exacto donde queremos que no lleve.  Nos sentiremos como Michael Knight con su coche fantástico.

Las casas deberán ser programadas para ejecutar todo tipo de órdenes a los distintos aparatos electrónicos: poner la lavadora a las 12:00pm, precalentar el horno a las 14:30 y otras muchas que a nuestras mentes “malévolas” se les ocurran.

En definitiva, todo lo que es automático es porque ha sido programado y, quien lógicamente ha hecho que esto sea posible han sido los PROGRAMADORES.

Después de esta visión global de cómo será nuestro futuro cercano vamos a entrar en el tema por el que estoy escribiendo este post: los niños programadores.

Como ya hemos visto, estaremos rodeados de programación por lo que se necesitarán muchos programadores tanto para la creación como para el mantenimiento de esa maquinaria y, que mejor forma de preparar a nuestros pequeños para el futuro que nos espera que enseñándoles programación. Con ello no solo estamos creando futuros técnicos sino que, al empezar desde pequeños habrán recibido más formación que cualquiera de su entorno que no haya hecho lo mismo.

Por todo esto os animo a dale a vuestros hijos la oportunidad de un futuro donde ellos tengan el control porque ¡quién sabe!, igual uno de ellos será quien invente los coches voladores.

Aroa Mesa